La emergencia sanitaria provocada por el coronavirus (COVID-19) ha encendido las alarmas a nivel mundial. Como consecuencia, la demanda de productos desinfectantes está aumentando, requiriendo de múltiples soluciones y aplicaciones para el control microbiológico.

Introducción

El principal enfoque que se busca durante el proceso de control y prevención de infecciones se basa en como bloquear la transmisión de microorganismos. Dicho bloqueo se debe hacer de dos formas, la primera es la prevención de la trasmisión vertical, y la segunda forma es la prevención de la transmisión horizontal. La transmisión vertical es la propagación de patógenos de generación en generación y el uso adecuado de antibióticos es esencial para prevenir esa forma de propagación. Por otro lado, la transmisión horizontal es la transferencia de resistencia de un patógeno a otros patógenos de la misma generación, o prevenir la propagación y expansión en su entorno. La prevención de la transmisión horizontal resulta, en mayor medida, la forma más eficiente del control de infecciones (Yoo, 2018).  Dentro del control y prevención de infecciones, bloquear la transmisión horizontal se enfoca en la higiene de personal (personas en sus hogares, trabajadores, empresas etc) con procedimientos como la higiene de las manos, desinfección del ambiente (procesos de limpieza y desinfección y/o antisepsia).

Mecanismos de desinfección

Los desinfectantes pueden clasificarse en términos generales como agentes oxidativos (agentes destructores) y agentes no oxidativos (agentes coagulantes)

1. Agentes oxidativos

Los agentes oxidativos están compuestos por halógenos tales como el hipoclorito de sodio y yodo, y existen otros como el ácido peracético. Tomando como ejemplo el uso de agentes como el ácido peracético, éste genera acción sobre el ADN y ARN ya que actúa tomando un electrón y formando radicales libres. Estos radicales rompen las cadenas de ADN y ARN  inactivando por completo el microorganismo sobre el cual se quiere generar efecto. Por otra parte, los agentes oxidativos también actúan sobre en enlace peptídico, tomando un electrón generando rompimiento en la estructura funcional, evitando si desarrollo y desempeño. Finalmente, los agentes oxidativos tienen efectos sobre los lípidos atacando los dobles enlaces, tomando un electrón y descomponiendo los lípidos del microrganismo en ácidos grasos más pequeños (Yoo, 2018).

Productos recomendados: 

2. Agentes no oxidativos

Los agentes no oxidativos o coagulantes tales como alcohol, biguanidinas (clorhexidina), compuestos a base de amonio cuaternario, fenol, aldehído (glutaraldehído), entre otros.  La acción de estos agentes puede darse sobre el ADN y ARN, ya que actúan sobre la estructura base, ya que las cadenas de ADN no experimentan la separación adecuada que es el primer pase de la replicación de ADN, y tanto la replicación como la trascripción se bloquean. Por otra parte, el efecto de los agentes No oxidativos también tiene acción sobre las proteínas o aminoácidos, debido a que los aldehídos son los principales actores en este mecanismo; los aldehídos prefieren cadenas de aminoácidos tales como las presentes en la lisina, asparagina, glutamina y arginina, los cuales contienen un grupo amina (-NH2) en su estructura, resultando la destrucción de la proteína de los microorganismos (Yoo, 2018).

Productos recomendados

_______________________

Referencias bibliográficas

  • Yoo, Jin-Hong, 2018. Review of Disinfection and Sterilization – Back to the Basics. Division of Infectious Diseases, Department of Internal Medicine, College of Medicine, The Catholic University of Korea, Seoul, Korea. 1-9